Si tuviera que describir con un olor algún recuerdo de mi infancia ese sería el olor a bizcocho. Mi Madre, más que una gran cocinera, es una gran repostera, y los recuerdos vienen unidos a ese olor a bizcocho recién hecho, a cualquier hora del día. Recuerdo quedarme mirando a la puerta del horno como el que mira a la televisión, viendo cómo iba creciendo en el molde ese gran bizcocho, que me daba para desayunar  y cargarme de energía para el resto de la mañana.

Esta es una de las muchas recetas que me ha dejado, y hoy en día se lo preparo a mis hijos para que se lo lleven al colegio. Deberíais verlos como miran al horno como si del bizcocho fuera a salir Bob Esponja…

 

Las medidas son aproximadas, pues la mayoría de las recetas que me ha dado mi madre están en onzas, játiras, y a veces en cucharones…

Tiempo de preparación: 15 minutos

Tiempo de cocción: 40-45 minutos

Listo en: una hora

Plato: Postre

Dificultad: Fácil

Ingredientes “para una bandeja generosa”

  • 4 huevos grandes a temperatura ambiente (muy importante)
  • 320 gramos de azúcar
  • 250 mililitros de leche
  • 250 mililitros de aceite de oliva VIRGEN EXTRA DE COSPEDAL BIO
  • 400 gramos de harina de repostería
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • La ralladura de un limón (opcional)
  • Azúcar glass (para decorar)

¿Tenemos los ingredientes listos? ¡Pues vamos allá!

Separamos las claras de las yemas de los huevos y batimos las yemas con el azúcar y con un poco de leche hasta que la mezcla quede blanquita (color parecido a las natillas)

Añadimos el resto de la leche y continuamos batiendo.

Añadimos el aceite de oliva De Cospedal BIO y seguimos batiendo hasta integrar.

Añadimos  la ralladura de limón, puedes añadir en su lugar naranja.

Mezclamos la harina con la levadura, y la vamos añadiendo poco a poco, a la mezcla anterior hasta obtener una masa homogénea, cuidado con los grumos, bate bien.

Ahora trabajamos con las claras para montarlas a punto de nieve (por eso es necesario que estén a temperatura ambiente, se montan mucho mejor). Mi abuela lo hacía con unas varillas de bambú, pero creedme, es más fácil con un batidor manual o uno eléctrico. Este paso no es imprescindible pero se tarda muy poco y queda bastante más esponjoso.

Vertemos las claras a punto de nieve poco a poco a la mezcla usando una espátula hasta que se mezclen por completo.

Engrasamos una fuente de horno para bizcocho con aceite, la cubrimos con papel de horno y lo pintamos también con aceite usando un pincel de cocina. Coge una fuente grande, te saldrá un bizcocho generoso…

Vertemos la masa en el molde y la metemos en el horno pre-calentado a 180ºC durante unos 40 minutos (el horno solo con calor arriba y abajo, no le pongas el aire, y el bizcocho sitúalo mas cerca de la parte inferior que de la superior). Para saber cuando está mete un palo en el centro del bizcocho y sácalo. Cuando salga seco es que el bizcocho está perfecto.

Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar.

Cuando esté frío lo cortamos en trozos y espolvoreamos con azúcar glass (opcional)

El bizcocho aguanta varios días, pero si quieres puedes congelar las porciones, congela muy bien.