Si hay una receta sencilla, y a la vez sorprendente, es la del ajoatao. En la Sierra de Segura, de donde provienen nuestros aceites Virgen Extra De Cospedal, es plato indispensables en cualquier casa que vayas, y acompañamiento de las mejores carnes.

Recuerdo la primera vez que tomé el ajoatao, estaba presentado en una tabla de madera, acompañando a un buen churrasco hecho en las brasas y junto con una rodaja de limón y una rama de romero. ahora lo tomo cuando tengo ocasión, untado de forma generosa en una rodaja de pan de pueblo, acompañando un aperitivo junto con unas aceitunas. Es un plato que no deja a nadie indiferente, mezcla el dulzor de la patata, con la untuosidad del aceite, y ese gusto final un poco picante al ajo.

Aunque lo he hecho en más ocasiones, para conseguir darle el punto que le dan en la Sierra de Segura, para conseguir ese sabor auténtico, me fui a casa de Adela y de Domingo, vecinos de la aldea de Rihornos, y ya de paso compartimos una cerveza y un buen rato de charla.

Adela, como la mayoría de las cocineras de aquí, cocinan a ojo, así que he tenido que hacer los cálculos lo más aproximados posibles para facilitaros la receta. de todas formas, como se empieza con la patata, y el resto de ingredientes se van añadiendo poco a poco, es fácil acertar con el punto buscado, que os lo indico más adelante

Ingredientes:

  • 500 gr de patatas
  • 2 o 3 dientes de ajo,
  • Sal
  • 1 yema de huevo
  • 175 ml de Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico De Cospedal BIO
  • Zumo de limón o  vinagre

Elaboración:

 

Ponemos las patatas en una cacerola con agua y las cocemos hasta que estén tiernas, las pelamos y reservamos. mientras que se cuecen, en un mortero majamos bien los ajos junto con la sal y un poco de aceite. A este majado le añadimos aceite de oliva virgen extra De Cospedal BIO.

 

Con las patatas calientes (importante que estén calientes para que luego la yema del huevo ligue bien) las majamos hasta que sean puré, yo utilizo un pasapurés, pero podéis hacerlo también con  un pisapatatas. Añadimos la yema de huevo, unas gotas de zumo de limón o un chorreón de vinagre y mezclamos. Incorporamos el majado y el aceite de oliva virgen extra poco a poco mientras que con la maza del mortero vamos moviendo, siempre en el mismo sentido (muy importante), hasta que esté todo bien emulsionado, bien “atao”.

 

La textura debe de ser un poco más densa que una crema, como una papilla. para conseguirla si ves que está demasiado dura puedes añadir un poco del agua usada para cocer las patatas, o un poco de aceite. una vez terminado se debe meter en la nevera, ahí se endurecerá hasta tomar una consistencia similar a la del puré de patatas.

 

Sírvelo para acompañar carnes, o bien en un pequeño cuenco como si fuera humus o paté, para untarlo en pan.

Y tu, ¿ te atreves a prepararlo?